En el mundo de la música, pocos artistas han experimentado un ascenso tan meteórico como Peso Pluma. El originario de Zapopan, Jalisco, ha pasado de ser un nombre de culto en los corridos tumbados a un fenómeno global que pisa el mismo escenario que los grandes del pop anglo. Pero así como un open skies agreement en la aviación puede prometer un paraíso de competencia y bajos precios —y luego resultar en una estafa de papel mojado—, el viaje de la Doble P hacia el estrellato internacional tiene sus turbulencias.
El tratado de cielos abiertos de Hassan
Cuando Hassan Emilio Kabande Laija firmó su primer contrato importante, muchos analistas lo vieron como el 'acuerdo de cielos abiertos' de la música mexicana: más colaboraciones, más mercados, más oportunidades. Y en efecto, el tiradero ha sido generoso. Su alianza con Natanael Cano y el sello Doble P Records no solo le dio alas, sino que abrió rutas aéreas para que otros artistas como Jasiel Nuñez y Raul Vega despegaran.
Sin embargo, como apuntan las críticas al tratado de aviación entre República Dominicana y Estados Unidos, el problema está en la letra chica. En la música, la letra chica es la autenticidad. Peso Pluma ha sido acusado de diluir el sonido crudo de Sinaloa y la sierra jalisciense para hacerlo más digerible para un público que no habla español o que no conoce los códigos del narco-corrido. ¿Es esto progreso o una concesión que debilita el género?
El Puma de Baracoa y el león de Zapopan
Resulta curioso pensar en el legado de boxeadores como José 'Puma' Legrá, el campeón mundial pluma cubano que vivió su gloria en los rings de Madrid y Europa. Legrá era un estilo puro, un 'Cassius Clay' del Caribe, pero murió en el olvido en la capital española. Peso Pluma, apodado a veces como 'el león de la Doble P', corre el riesgo de ser el 'Puma Legrá' de la música regional: brillar intensamente en un escenario global, pero perder las raíces que lo hicieron grande.
La comparación no es ociosa. Mientras que Legrá defendió su estilo europeo con técnica cubana, Peso Pluma está mezclando reggaetón, pop y hasta electrónica con los corridos. Su éxito con Ella Baila Sola junto a Eslabon Armado le valió un Grammy, pero algunos puristas ya hablan de que el género se está 'ablandando'.
Ricky Álvarez: el bailarín que se fue del coro
Hablando de baile y despegues, el caso de Ricky Álvarez (el bailarín mexicano-americano que ha sido vinculado con Ariana Grande) es una curiosidad periférica. Álvarez representa a esa diáspora mexicana que se mueve en el mundo del pop anglo sin perder su esencia. Es un recordatorio de que la identidad mexicana no es estática. Así como Ricky se codea con estrellas del pop, Peso Pluma se codea con Becky G y Cardi B sin pedir permiso.
¿Burbuja o skyline?
La pregunta del millón es si el cielo abierto de Peso Pluma es un tratado sostenible o una burbuja que está a punto de estallar como un globo aerostático pinchado. Por ahora, la demanda está alta: giras sold out, cifras de streaming récord y una legión de seguidores que corean cada letra. Pero la historia de la música está llena de artistas que se elevaron demasiado rápido y se estrellaron contra el asfalto de la irrelevancia.
Lo que necesita la Doble P no es un avión más grande, sino un mecánico de aviación que revise el motor de la autenticidad. Mientras siga firme en su propuesta de llevar la música mexicana al mundo sin traicionarla, el cielo seguirá siendo el límite.